Ayer la profe de Lola, Alba, nos dijo que Lola estaba muy tozuda. Había empujado a otro niño y le pidió que le diese un abrazo y le pidiese perdón. No hubo manera. Aprender a pedir perdón sí, a dar abrazos si los piden no sé yo. Mientras tanto, Lola le regaló besos y abrazos a la estatua de la llopa de Calella. Ella es así.


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