Este finde que empieza el otoño hemos venido al pueblo de Aitana en Cuenca donde pasan tanto tiempo y hemos empezado a entender muchas cosas.
Hemos descubierto una Aitana diferente, cantante, parlanchina, bailonga, feliz y asilvestrada en su pueblo donde coge hojas secas del suelo para estrujarlas en la mano, moras, busca gatos y observa como las hormigas se comen un rabo de lagartija. Hoy nos han despertado los pipis, un gato negro esperaba paciente su ración de escamochos de la barbacoa de anoche. Hemos comido pisto con huevo frito, zarajos, choricillos y patatas bravas , todo muy rico. También nos llevamos dos decimos de lotería para darnos el empujón de escapar de Madrid.
Lola se deja querer por Aitana que no para de recibir abrazos suyos, y si ya son muchos se termina por agobiar y le grita -Aitanaaa!! Ahora todos duermen la siesta menos yo que no lo consigo y eso que estoy cargada de progresterona









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